
Despues de un tiempo de haberme ausentado, vuelvo, con mas flojera e indocumentado.
Mientras veia Will & Grace echado en mi mullidito sofá, dos personajes de la serie, Karen y Jack (la alcoholica y el queer) tomaban el te...él con limón, ella con peyote, la imagen, de lo mas classy me llevo a una nueva reflexión. Esta vez debo reparar en una tradición y un pilar fundamental de la vida de mi familia: el tecito.
Me declaro adicto a la teina, no puedo pasar mas de dos dias sin sorber un taza de tibio té. Es que mi organismo ya se condiciono, a la dosis permanente e irrestricta de té que recibo desde que tengo uso de razón. Es que el té, es más que una simple bebida, era y seguira siendo la excusa para que mi familia se reuna a "comentar" la vida de ciertos personajes, es el medio y el fin de toda reunion familiar. No importa si lo escoltan con una barroca torta o su humilde marraqueta, lo importante es que el tecito este presente. Si se preguntan por si mi abuela le echaban limón o peyote...ellas no necesitan ningun cactus mágico, se desdoblan por si sola.
Y yo...he seguido la glamorosa tradición del té. Por que sí, el te tiene un glamour que el café no logra alcanzar, porque el cafe te lo tomás corriendo en la mañana, te lo inyectas entre el humo del cigarro cuando estudias, en cambio el té, n
o, estoda una ceremonia, un ritual de iniciación. Debo confesarme culpable de disfrutar de maravillosas tardes de té, galletitas y cigarrillos, digo hermosas "fiestas del té" con mis amigos, gente que nada debe envidiarle a los invitados del te de Alicia en el país de las Maravillas. Es que no hay nada más socialité que levantar una taza de te de bolsita en el pasto de la avenida brasil...demasiada ostentación.Pero que se va a hacer, el té se toma con estilo, levantando el dedito meñique, con galletitas y sobre mantel de encaje, y claro, con el ingrediente más sabroso, el descuerar a él/la yegua que se te cruce por la mente.
Mmm...se os apetece un té queridos?