
Ha sido un mes por lo bajo extraño. Hace dos meses que no volcaba mi cabeza hacia este lugar. Es siempre grato divagar mentalmente, sin saber si uno sera o no escuchado.
Pero poco importa la audiencia, desde los 13 años, gozo de mi fiel audiencia imaginaria, que celebra y acusa todo acto cometido por mí. Lo que nunca quiso condenar fueron mis bailes al compás de Morrisey. Hay que tiempos aquellos, cuando meneaba mi poco caribeño esqueleto, al ritmo de la poco caribeña música de Morrisey. Un sabado atras, fui magicamente transportado a una pista de baile (en realidad, estaba en un pub, pero despues de varios rones, cualquier cosa puede ser todo) donde sonaba "this charming man". Quien no quisiera llevar la camisa guayabera abierta, con una prodigiosa cadena "d'oro" al cuello, un engominado jopo en el cabello y agitar un ramo de flores? La verdad es que nadie querria hacer eso, pues te convertirias en un tipo que vaga en la frontera desconocda que existe entre lo chabacano y lo cursi. Pero en Morrisey luce bien, y si el lo puede hacer, todos querriamos hacerlo.
En fin. Ha pasado mucho tiempo, y no me haria mal una madrugada con esa musica que a todos les alegra, pero que a mi me sabe a domingo (una mezcla entre flojera y melancolia, pero con un toque de alegria porque de postre habra helado) y que gustamos bailar con vaso en mano izquierda y ciggarro en la derecha.